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ÉPOCA

1916 – 1920

Fue en el año 1916 cuando Rafael Garza Gutiérrez y su primo Germán Núñez Cortina, adolescentes de trece años, estudiantes del Colegio Mascarones y quienes jugaban futbol todos los días en los recreos, decidieron crear un equipo con los mejores jóvenes de su escuela. Ambos convocaron en la escuela a una reunión vespertina, en casa de la tía de Germán, la señora Calixta Cortina, conocida como la “tía Calita”. Asistieron aproximadamente trece jovencitos a la primera cita.

El más entusiasta fue el líder del proyecto, Rafael Garza Gutiérrez, quién sorprendió a los demás pues llegó prácticamente uniformado. Entró portando una vieja camisa color crema, ya gastada, de mangas largas y botones al frente. Había tomado del ropero de su padre un viejo pantalón azul marino. Lo cortó a la altura de las rodillas y quedó como un pantaloncillo corto. Garza Gutiérrez pidió a su padre que le dijera a un sastre amigo de su familia, que con los pedazos del pantalón que le sobraron al cortarlo, le confeccionara en la espalda la palabra “récord”. Llevaba además unos calcetines largos del mismo color azul marino. Esta combinación de camisa crema, pantalón y calcetas azul marino, gustó mucho a los demás muchachos, y así pasó a ser el uniforme oficial del equipo, al que llamaron “Récord”, en honor a Garza Gutiérrez, a quién también todos empezaron a nombrar de cariño con ese mismo apodo. La mayoría de los jovencitos del equipo no tenían los recursos para obtener un uniforme idéntico, por lo costoso del material con que estaba confeccionado.

Mientras esto pasaba, en otra escuela Marista, de nombre La Perpetua, existía un equipo de reciente formación llamado “Colón”. Sus principales jugadores, Ignacio de la Garza, Luis Fabre y Alonso Sordo Noriega estaban desanimados porque muchas veces no alcanzaban a juntar los once jugadores reglamentarios para un partido de futbol, así que su entrenador y maestro, Eugenio Cenoz, quién sabía de la reciente creación del equipo “Récord”, les propuso hacer una junta con ellos para fusionar ambos conjuntos como un solo equipo.

Era la unión perfecta, porque el conjunto “Récord” tenía de sobra jugadores de gran calidad, mientras que el “Colón” tenía varios metros de casimir fino para la confección de uniformes, así como dos balones para jugar.

Se pusieron de acuerdo y al poco tiempo, el día 12 de Octubre de 1916 en los llanos de la Condesa se congregaron para discutir el nombre del nuevo conjunto, puesto que para el uniforme ya habían decidido adoptar el azulcrema del equipo “Récord” por considerarlo hermoso y diferente a los ya existentes. De hecho, llegaron a dicha reunión ya todos uniformados, siendo testigo de honor el profesor Cenoz.

Para el nombre, hubo muchas propuestas, pero al final, ganó la de Pedro “Cheto” Quintanilla, quién sugirió el nombre de “AMÉRICA” porque ese día se celebraba el descubrimiento del continente. Así mismo, el propio Quintanilla, quien era un extraordinario dibujante, acompañó su propuesta con un bosquejo del continente americano con los colores azulcremas y con las iniciales del nuevo equipo que acababa de nacer: ‘C’ de club, y ‘A’ de América.

De esta manera, no solo quedó establecido oficialmente el nacimiento del Club América esa tarde, sino que también los míticos y legendarios colores con los que a través de 100 años, se ha identificado a nuestro equipo.

Ante el empuje que iba tomando el equipo, varios aspirantes a jugadores, fueron presentándose frente a los responsables del conjunto, para ver si eran admitidos. Fueron tantos, que hubo necesidad de ir fogueándolos, organizando torneos interescolares, limitando las edades, con el objeto de nivelar la competencia. El América salía victorioso de todos estos torneos y ello fue motivo para que sus directivos acariciasen la idea de ingresar a la Primera Fuerza, aspiración máxima de todo equipo. Y fue así que en los albores de 1917, formalizaron la solicitud de ingreso ante “Liga Mexicana de Football Amateur Association”.

El América, de acuerdo con los requisitos que dicha Liga exigía a los clubes de nuevo ingreso, tuvo que pasar por la prueba de tres juegos contra equipos del seno de la Asociación, para así, en mérito a sus resultados, ser admitidos o no.

El novel equipo pasó la citada prueba con éxito. Una vez admitido, su debut en el campeonato de 1917-1918 no fue el mejor, ya que fue él último lugar de la tabla, pero le sirvió para adquirir una experiencia de mucha utilidad en el futuro.

El primer partido del Club América en la Primera Fuerza fue contra el Júnior, el 31 de octubre de 1917 y los Cremas perdieron 0-1. Esa vez alineamos así: Nacho de la Garza; Rafael Rosales, “Yaqui” Salido González; Luis Fabre, Adeodato López, Fernando Sierra; Pancho Gutiérrez, Guillermo Gómez Arzáplo, Alfredo García Besné, Julián Sierra, Abel Flores Reyes.

De 1918 a 1920 el equipo tomó el nombre de ‘Unión’, debido a la fusión de todos los grupos de los colegios de los Hermanos Maristas. Participó en la “Liga Nacional” junto al Club España, Luz y Fuerza, Amicale Française y el Reforma A.C.

En 1920 el equipo crema retoma el nombre de América e inicio una época de esplendor deportivo.

ÉPOCA

1921 – 1930

En Agosto de 1922 se establece de la fusión de la ‘Liga Mexicana de Football Amateur Association’ y la ‘Liga Nacional’, el Campeonato de Primera Fuerza de la FMF. Ahí nació lo que actualmente es la Primera División, hoy día, la Liga MX. El domingo 22 de octubre de 1922 se jugó el primer partido en la historia de la Liga y tuvimos el honor de disputar el partido inaugural contra el España a quien derrotamos 2-0 con los goles del ‘Camote’ José Izquierdo (49') y del ‘Bofo’ Alfredo García Besné (62').

Con el nacimiento de esta Liga, los miembros impulsaron la creación de la primera Selección Nacional.

En 1923 la escuadra americanista efectúa una gira por Guatemala y con esto se convierte en el primer representativo nacional que interviene en un encuentro fuera de territorio mexicano.

A fin del año, a medio campeonato 1922-23, fue el América la base para la primera Selección Mexicana de futbol, que se enfrentó a Guatemala en enero de 1923. Se ganaron dos partidos y se empató el otro, y esos fueron los primeros juegos que oficialmente disputó un equipo mexicano de futbol fuera del territorio azteca. En dicho viaje, Carlos Garcés, nuestro jugador, inventó la famosa porra del “siquiti-bum a la bim-bom-bá”.

Pero los éxitos llegaron finalmente y de qué manera. El América logro desbancar a los conjuntos Ibéricos y ganó el campeonato durante cuatro temporadas seguidas desde la 1924- 1925 hasta la 1927 -1928. Fue un América con grandes logros y que con la mayoría de jugadores mexicanos en sus filas, ya que solo los ingleses William Heyder y James Bostok, así como el hondureño Juan José Amargós, fueron participes de los títulos.

La primera estrella en nuestro haber se obtuvo de manera invicta en la temporada 1924-25, título conquistado antes de que finalizara el campeonato. Bajo las órdenes de Rafael Garza Gutiérrez, ‘Récord’, nuestro equipo disputó12 partidos en el campeonato 1924-25 y ganó 10, empató dos, quedando invicto; anotó 21 goles y recibió solamente cuatro. De esa manera no había cuadro que le pudiera arrebatar el título, así que se coronó el 1 de marzo de 1925 cuando derrotó 1-0 al Asturias con gol de Juan Terrazas. Esa vez la alineación fue la siguiente: Ignacio de la Garza; Manuel Yáñez, Rafael Garza Gutiérrez; Francisco Henríquez, Enrique Esquivel, Luis Cerrilla, Rosendo Terrazas, Pedro Legorreta; Guillermo Márquez Acuña, Horacio Ortiz, Juan Terrazas. Además, Ernesto Sota conquistó el título de goleo individual con 10 anotaciones.

El bicampeonato se dio rápidamente. Llegaron al equipo Juan José Amargós Nieves Hernández, William Heyder, Agustín Ojeda, Javier Pister y Pelegrín de Prida. De nueva cuenta con Rafael Garza Gutiérrez ´Récord’ como entrenador, disputamos 15 partidos en el campeonato 1925-26, ganamos 11, empatamos tres, y perdimos solo uno, este en la ronda final por él título. Fue en abril de 1926 cuando nuestro conjunto enfrentó al Asturias, equipo con el cual quedamos empatados en primer lugar de la tabla al concluir el calendario regular, por lo que la Liga determinó que el campeonato se definiera en una serie extra de tres encuentros entre ambos. Ganamos 2-1 con goles de Luis Cerrilla a los 24', y Juanito Terrazas a los 77' el primero cotejo, pero perdimos lo invicto 1-4 en el segundo duelo, luego de 24 meses sin perder. Esa vez Pelegrín de Prida anotó nuestro tanto al 55’. Todo debía definirse el 9 de mayo de 1926; y con gol otra vez de Juan Terrazas al minuto 60, ganamos el partido 1-0 y con ello el título. La alineación que presentamos fue con Ignacio de la Garza; Rafael Garza Gutiérrez, Agustín Ojeda; Rafael Rosales, Enrique Esquivel, Luis Cerrilla; Rosendo Terrazas, Horacio Ortiz, Ernesto Sota, William Heyder Juan Terrazas. De esta manera ya éramos considerados como el mejor equipo de la capital, por encima del España.

El Tricampeonato llegó en la temporada 26-27. De nueva cuenta los Cremas terminaron la campaña en primer lugar y por ende, obtuvimos el título. Jugamos 12 partidos en el campeonato 1925-26, ganamos 7, empatamos cuatro, y otra vez solo perdimos uno. A la generación de bicampeones americanistas se unieron previo al inicio del torneo de Liga, el jugador Benito Contreras proveniente del Deportivo Toluca así como Hesiquio Cerrilla y Francisco Garza Gutiérrez, además del arquero suplente Bracho y el director técnico Percy Clifford. El América, que se impuso sobre sus rivales durante el torneo, obtuvo su mayor goleada en la historia, al vencer 10-0 al Germania FV el 19 de diciembre de 1926. Al llegar a la última jornada solo necesitábamos del empate para coronarnos por tercera vez consecutiva pero la tarde del 5 de junio de 1927 con dos goles de Contreras a los 68’ y 70’ vencimos 2-1 al Aurrera en el viejo Campo de la Verónica y nos coronamos. Además, el equipo se quedó en definitiva con la Copa Challenger, un trofeo que, luego de la fundación de la liga en 1922, se había acordado sería entregado a la escuadra que consiguiera ganar la liga en tres ocasiones consecutivas. La alineación esa mañana fue con Ignacio de la Garza; Luis Cerrilla, Rafael Garza Gutiérrez; Francisco Henríquez, Rosendo Terrazas, Hesiquio Cerrilla; Agustín Ojeda, Carlos Garcés, Enrique Esquivel, Benito Contreras, Juan Terrazas.

Antes de iniciar la temporada de 1927-28, América enfrentó en dos ocasiones al Real Madrid. Ambos duelos arrojaron resultado favorable a los “Merengues”, primero 2-4 (goles azulcremas de Juan Terrazas y Carlos Garcés) el 4 de septiembre y después 3-5 (tantos de Benito Contreras, Juan Carreño que venía prestado del Atlante y Ernesto Sota). Una vez ya en competencia oficial, en la temporada 1927-28 llegó la hazaña, el tetracampeonato que en la década previa habían fraguado el Reforma Athletic Club y el Club España. Así se confirma que el Club América es el mejor equipo de la época. Una vez más Ernesto Sota fue el campeón goleador, ahora con 16 tantos. Jugaron 14 partidos, ganando 11, empatando dos, y cayendo una vez, ante el Necaxa. Obtuvo su cuarto título con 24 puntos de 28 posibles, 40 goles a favor y 19 en contra. Llegaron al equipo James Bostok, Carlos Carral, Alberto Muñoz, Manuel Romero, Guillermo Romero Vargas, Pedro Suinaga y Roberto Gayón. El último juego lo disputaron el 11 de noviembre de 1928, ante el Aurrera y conquistaron el título al ganar 3-1 con los goles de Muñoz 15', Carral 42', Gayón 72'. La alineación fue con Ignacio de la Garza; Hesiquio Cerrilla, Charles Newmayer; Luis Cerrilla, Rafael Garza Gutiérrez, Manuel Romero Vargas; Carlos Garcés, Guillermo Márquez Acuña, Carlos Carral, Roberto Gayón y Alberto Muñoz.

El buen momento vivido por el América fue motivo para que los federativos consideraran a la escuadra Azulcrema para ser la base de la Selección Nacional para los Juegos Olímpicos de Ámsterdam en 1928, donde Ignacio de la Garza, Rafael Garza Gutiérrez, Luis Cerrilla, Pedro Suinaga, Juan Terrazas, Ernesto Sota, Benito Contreras y Carlos Garcés fueron parte del equipo. Cabe mencionar que Agustín Ojeda, Adeodato López y Nieves Hernández, los tres campeones con los Cremas y que en 1928 habían ya cambiado de aires, también fueron citados a la Olimpiada.

La extraordinaria época dorada azulcrema se vio interrumpida en la campaña 1928-29 al finalizar en la tercera posición de la tabla general. Isidoro Sota, Jorge Sota, Rafael Navarro y el extraordinario Alfredo "El Viejo" Sánchez se integraron al equipo antes de concluir la década. En el torneo 1929-30 salimos subcampeones y Jorge Sota se proclamó como campeón de goleo con 12 tantos.

ÉPOCA

1931 – 1940

El paso a los años treinta fue para el América un período duro de transformación. Con el fin de los años 20, se cerró también la época dorada de los azulcremas. Paulatinamente se retiraron jugadores de la primera gran generación y emergían nuevos valores. Gente como ‘Récord’, Nacho de la Garza, los Sota, los Terrazas, los Cerrilla entre otros fueron dejando sus lugares a nuevos elementos que destacarían como son los casos de Luis García Cortina, el famosísimo ‘Tití’, Enrique ‘Chamaco’ Ostos, Rafael Mollinedo, Armando Frank, Luis ‘Pirata’ Fuente y la nueva joya del equipo: Octavio ‘La Pulga’ Vial.

Parecía que en el campeonato 1929-30 el América volvería por sus fueros, pero a final de cuentas salimos subcampeones, un punto abajo de los albinegros del España.

Para la Copa del Mundo en Uruguay 1930, fueron convocados nuestro jugadores Rafael Garza Gutiérrez ‘Récord’, Alfredo ‘Viejo’ Sánchez, Isidoro Sota, Francisco Garza Gutiérrez y Roberto Gayón, que inclusive anotó un gol a Argentina el 19 de julio de 1930.

Después de la suspensión de la Liga 1930-31 y con la nueva denominación de Liga Mayor, el Club América fue perdiendo protagonismo. Ocupó el 4°, 6° y 4° lugar respectivamente en los torneos 1931-32, 1932-33 y 1933-34, para terminar como sub-campeón del torneo 1934-35, solo por debajo del Necaxa, idéntica situación que repitió en la siguiente temporada 1935-36.

Los años 30 no fueron una buena etapa para el América, pues lo único que pudimos ganar fue la Copa México en 1937-1938, el 24 de marzo de 1938, al derrotar 3-1 al España con goles de Enrique Ostos, ‘Charro’ Argüelles y Octavio Vial. La alineación que el técnico Rafael Garza Gutiérrez utilizó fue ésta: Rafael Mollinedo; Daniel Gómez, Armando Franck; Norberto Rosas, Juan Andrade Pradillo, Alfredo ‘Viejo’ Sánchez; Enrique Ostos, Octavio Vial, Luis ‘Pirata’ Fuente, ‘Charro’ Argüelles y Jorge Sota. Antes, en esta misma competencia perdimos las finales de 1933-34, 1936-37 contra el Asturias.

Además de lo anterior, lo más relevante que sucedió en esta década fueron algunos buenos juegos internacionales; Derrotamos al Athletic Club, el 28 de julio de 1935, por 2-1. Hubieron también una victoria ante el FC Barcelona, 2-0, el 20 de junio de 1937. El 7 de noviembre de 1937 empatamos a dos contra la notable Selección Vasca.

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1941 – 1950

La década de los años 40 no fue la mejor del equipo. Lo más relevante fue que Octavio ‘Pulga’ Vial se coronó campeón de goleo en la temporada 1940-41 al anotar 15 goles.

A partir de estos años se empieza a reconocer la existencia del modelo del “jugador profesional de futbol” para darlo de alta en la entonces Secretaría del Trabajo y otorgarle sus derechos laborales, así como establecer sus obligaciones de contribuyentes. Fue así que el 6 de abril de 1943, a iniciativa de nuestro presidente César Martino, los clubes integrantes de la Liga acordaron promover el registro formal de la profesión “Jugador de Fútbol” en la secretaria del trabajo.

Es así que a partir de la temporada 1943-44 se integran equipos de otras Ligas del interior de la República en la Liga Mayor, la única afiliada a la Federación Mexicana de Fútbol, la única oficial y nacional. Uno de esos nuevos conjuntos invitados a participar en el torneo es el Deportivo Guadalajara. Previo al inicio de la Liga, se disputó el torneo de Copa, todavía 1942-43 y jugamos por primera vez un primer partido oficial ante éste cuadro, cayendo 0-1 en el Parque Oblatos.

Ya en la temporada de Liga 1943-44 se disputan los dos primeros cotejos de Liga contra el equipo tapatío, en los cuales dividimos triunfos, primero el 16 de enero de 1944 ganaron ellos como locales 1-3; El 20 de febrero de 1944 se jugó el segundo partido de la historia entre el Guadalajara y América y el resultado es de los que dejan huella, que dio origen a escándalo y riña.

A los treinta minutos del primer tiempo y como consecuencia de un incidente entre el americanista Scarone y el tapatío Térile, se desató una espectacular batalla campal en la cual tomaron parte casi todos integrantes de ambos conjuntos. El árbitro López de la Oza expulsó por el América a Orvañanos y Caffaratti. Por el Guadalajara a Gutiérrez y Lozano.

Esa vez alineamos de la siguiente manera, en lo que fue nuestra primera victoria ante el conjunto que años adelante, nacería el Clásico de Clásicos: José Moncebáez; Manuel Gutiérrez, Ignacio Díaz; Ramón Barón, Roberto Scarone, Pedro Vera; Guido Matamoros, Leopoldo Proal, Luis García Cortina, Florencio Caffaratti y Julio Orvañanos, todos ellos bajo el mando de Luis Regueiro. Esa tarde en el Parque Asturias, Proal anotó cuatro goles, Matamoros dos y el ‘Titi’ García Cortina uno. Ganamos 7-2.

El momento más destacado de estos años se presentó al llegar a la final de la Copa México 1944-45 ante el Puebla, con quien se perdería 4-6 el 17 de junio de 1945. Octavio Vial dos veces, Mateo Nicolau y Roberto Scarone, anotaron nuestros goles esa vez.

ÉPOCA

1951 – 1960

Durante las temporadas 1950-51, 1951-52 y 1952-53, nuestro equipo tuvo malos resultados. Una serie de crisis, tanto deportivas como económicas, hicieron eco en nuestra institución. Se buscó salvar la causa americanista a como diera lugar y el cómico mexicano Mario Moreno “Cantinflas” fue nombrado presidente honorífico de la institución con el afán de que ayudara económicamente al equipo.

Pero los buenos resultados llegaron para la temporada 1953-54 cuando conquistamos la Copa México en un duelo que quedó para la historia. De entrada quedamos en el Grupo B donde superamos al León, Atlas y Toluca. Calificamos a una triangular final junto al Atlante y Guadalajara. Quedamos empatados con el equipo tapatío en primer lugar y tuvimos que disputar una finalísima ante ellos. Fue así que el 12 de mayo de 1954 en el estadio Olímpico Ciudad de los Deportes, nos coronamos al ganar en un juego épico al duro equipo del estado de Jalisco. El partido en los noventa minutos terminó empatado sin goles, y en tiempo extra cada conjunto marcó un tanto. José Santiago hizo nuestro gol al minuto 101 de tiempo corrido. El árbitro Sunderland decretó el final del juego y los equipos se alistaron para definir al ganador del trofeo en serie de penaltis. Pero había un detalle: al ser reiniciado el segundo tiempo, fue expulsado nuestro arquero Manuel Camacho. Este había sido fauleado feamente por Javier de la Torre y nuestro jugador agredió al tapatío. Esto originó inmediatamente una batalla campal en la que intervinieron casi todos los jugadores. El nazareno expulsó a Camacho y Eduardo González Palmer ocupó su puesto en el marco azulcrema. De manera que además de jugar más de la mitad del partido con un hombre menos, deberíamos afrontar la serie de penales por el campeonato, con un centro delantero bajo el marco, debido a que no teníamos arquero. Pero el grandioso Palmer se vistió de héroe al detener el segundo disparo de Rivera, mientras que por nosotros, Emilio Fizel anotó sus tres tiros y nos coronamos ante la algarabía de la gente. Esa noche mágica, nuestro entrenador Octavio Vial mandó a la cancha la siguiente alineación: Manuel Camacho; Norberto Iácono, Rubelio Esqueda, Manuel Gutiérrez; Héctor Ferrari, Pedro Nájera; José ‘Pepín’ González, José Santiago, Eduardo González Palmer, Emilio Fizel y José ‘Curro’ Buendía. Cuatro días después disputamos el trofeo de Campeón de Campeones ante el Marte y sucumbimos por la mínima diferencia.

Para la siguiente temporada, la 1954-55 se repitió la historia y una vez más, nos enfrentamos en el partido decisivo del torneo de Copa ante el Guadalajara. Luego de haber derrotado al Oro y al Atlante, disputamos la mañana del 6 de marzo de 1955 de nueva cuenta en el estadio Olímpico Ciudad de los Deportes la final y derrotamos a los tapatíos otra vez, ahora por 1-0 con un tanto de nuestro capitán, Manuel Cañibe al minuto 48. De nueva cuenta bajos las órdenes de Octavio Vial, el equipo formó así: Manuel Camacho; Norberto Iácono, Héctor Uzal, Juan Manuel ‘Gato’ Lemus; Héctor Ferrari, Rubelio Esqueda; Emilio Fizel, José Santiago; José Luis Lamadrid, Manuel Cañibe y Gerardo Nava.

Fue así, luego de dos finales de Copa consecutivas, como se comenzó a gestar la rivalidad entre el Deportivo Guadalajara y el Club América.

Cuatro días después vino nuestra revancha en el Campeón de Campeones, ahora jugando ante el Zacatepec, conjunto al cual vencimos 3-2 la noche del 10 de marzo de 1955 con tantos de Manuel Cañibe a los 65', 85' y Pedro Nájera al minuto 62. Nuestro cuadro esa noche inolvidable fue con Manuel Camacho; Norberto Iácono, Héctor Uzal, Juan Manuel ‘Gato’ Lemus; Héctor Ferrari, Rubelio Esqueda; Emilio Fizel, José Santiago, Pedro Nájera, Eduardo González Palmer, Manuel Cañibe.

En el campeonato de Liga 1958-59, Eduardo González Palmer se proclamó campeón de goleo con 25 anotaciones.

Fue el 22 de julio de 1959, justo cuando ya se disputaba el campeonato de Liga 1959-60 que el dueño del equipo, don Isaac Bessudo decidió venderle a don Emilio Azcárraga Milmo, dueño de Telesistema Mexicano, los derechos de la franquicia del Club América. Bessudo llamó a los jugadores y al entrenador Fernando Marcos y los reunió en el restaurante El Gallito, en Insurgentes Sur. Luego de comer, presentó al nuevo dueño del equipo. Tras la presentación de rigor, las primeras palabras que el nuevo propietario dijo fueron las siguientes: "Yo no sé nada de futbol, pero sí sé de negocios y voy a convertir al América en un negocio bien administrado y redituable". Y no se equivocaría. Azcárraga Milmo llevaría al América a los más altos peldaños del fútbol mexicano, tras tomar una postura basada en la contratación de figuras extranjeras.

El presidente nombrado por Azcárraga fue Darío Pastrana y se mantuvo a Fernando Marcos en el puesto de entrenador. El primer partido americanista bajo la nueva administración fue contra Zacatepec, que era dirigido administrativamente por Guillermo Cañedo de la Bárcena y entrenado por Ignacio Trelles. La fecha fue el 26 de julio, dentro de la jornada 5 del torneo de liga. Ganaron nuestro Cremas 4-3 con goles anotados por Paquito Valdéz a los 29’, Mario Pavéz a los 34', 36' y Juan Soto a los 70'. La primera alineación en la era de Emilio Azcárraga fue con Walter Ormeño; Juan Bosco, Alfonso Portugal, Juan Manuel ‘Gato’ Lemus; Juanito Arrieta, Pedro Nájera; Paquito Valdéz, Juan Soto, Eduardo González Palmer, Mario Pavéz y José ´Pepín’ González.

Un suceso importante en la vida del club estaba por llegar. El América entró en una buena racha y ganó consecutivamente los siguientes cuatro partidos, incluido el que se jugó contra el Guadalajara en la fecha 7, el 5 de agosto. Los goles de Eduardo González Palmer a los 23’ y 61 minutos escribieron el dos a cero en el marcador. Más adelante en la jornada 11, derrotamos al Oro con el mismo marcador con tantos del finísimo mediocampista Mario Pavéz a los 75’ y 88 minutos. Transcurrieron dos jornadas más para que nos enfrentáramos al tercer equipo tapatío de la competencia: el Atlas. Una vez más, el resultado final, fue dos a cero a favor de nuestros Cremas. El propio Pavéz al minuto 23, y Carlos Calderón de la Barca a los 53' escribieron el tanteador.

Coincidentemente, los tres partidos disputados contra los equipos tapatíos terminaron a favor nuestro con el mismo marcador. De manera que nuestro Director Técnico Fernando Marcos ironizó con ello y declaro que “America no viene a Guadalajara a ganar. Eso es rutina. Nosotros venimos a cambiar el número de la larga distancia. Cada que quisieran llamar a la ciudad de Guadalajara por teléfono, deberían marcar 2-0, 2-0, 2-0, por cortesía del América”.

Esas palabras de Marcos molestaron mucho a los jugadores y entrenador del Chiverio y prendieron la mecha, por lo que estos prometieron vengarse en el siguiente partido que jugarían, en la segunda vuelta del torneo. En la memoria de algunos tapatíos también estaba fresco el recuerdo de las finales de Copa México que habían perdido con nosotros consecutivamente en 1954 y 1955.

Así que llegó al partido de la segunda vuelta del torneo y previo al juego se desató un interés inusitado tanto por ambos equipos, así como por afición y prensa. Era un hecho que las palabras de Marcos terminaron por fomentar la rivalidad por la disputa entre Jalisco y la Capital ya que el regionalismo tapatío de aquellas épocas y el orgullo capitalino, buscaron imponer su supremacía desde las primeras confrontaciones. El Deportivo Guadalajara gozaba de una plena identificación con las clases populares, mientras que el Club América, un equipo de orígenes aristocráticos, en el que los capitalinos depositaban sus esperanzas de poner fin al reinado del conjunto tapatío, que era el vigente campeón.

Así que la fecha del 12 de noviembre de 1959 está marcada en la historia de nuestro equipo porque fue cuando oficialmente nació el “Clásico de Clásicos”. Los jugadores tapatíos salieron enardecidos a darlo todo y los nuestros no se quedaron atrás. En un juego de alto riesgo, perdimos 1-2 y al terminar el duelo, estuvo a punto de estallar la bronca en el estadio Olímpico Universitario, y finalmente no tuvimos más que aceptar las burlas del equipo rival, que en el campo ganaron a buena lid, pero dejaron un legado que perduraría para siempre. El gol de Mario Pavéz a los 74 minutos fue insuficiente, aunque histórico, ya que es el primer gol americanista jugando ya el famoso “Clásico de Clásicos”.

El cambio en la administración del equipo funcionó como un revulsivo y el América terminó en la segunda posición del campeonato, por lo que se auguraban buenos tiempos.

DECADA

1916 – 192012/02/16
1921 – 193012/03/16
1931 – 194012/04/16
1941 – 195012/04/16
1951 – 196012/06/16
1961 – 197012/06/16
1971 – 198012/07/16
1981 – 199012/08/16
1991 – 200012/09/16
2001 – 201012/10/16
2011 – Presente12/11/16