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Comunicados   |   10 agosto, 2016

Del ‘Perro’ Cuenca al ‘Pichojos’ Pérez, cinco grandes laterales izquierdos.

Túnel del tiempo Americanista

Por Héctor R. Hernández, Historiador Oficial Club América.

Queridos hermanos americanistas, seguiremos repasando ahora el Álbum de Oro Azulcrema y continuaremos recordando a grandes cracks de nuestra hermosa historia.

No los aburro más y entremos en materia. Ya habíamos hablado de aquellos que anteriormente cumplían funciones puramente defensivas, y que con la evolución del fútbol pasaron a tener un rol defensivo y ofensivo: los laterales derechos. Hoy toca el turno a los del otro lado de la cancha, los también conocidos como marcadores izquierdos, los ‘carrileros’ pues.

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Fernando Cuenca Friederichsen, mejor conocido como “El Perro” nació el 7 de abril de 1939 en México, Distrito Federal. Debutó en la temporada 1959-1960 jugando contra el Tampico, en la jornada 1 del torneo de Copa, partido que terminó empatado a un gol. Líder nato, jugador que sentía los colores azulcremas, como muy pocos, llegó al América en 1958, donde estuvo en reservas. Para la siguiente temporada, debuta bajo las órdenes de don Fernando Marcos, quien tuvo mucho que ver en el apodo que le dieron, ya que por su fuerte estilo de jugar y de marcar, le dijo que cubría la zona “como un perro”. Aquí empieza la encomiable carrera de este gran futbolista que ganó dos torneos de Copa, en 63-64 y en 64-65, y por fin, en la 65-66, fue Campeón de Liga por primera vez. La historia de Cuenca tiene un apartado especial, que nadie más en el futbol mexicano tuvo: fue el primer jugador en la historia en ser bicampeón bajo diferentes sistemas de competencia, ya que cuando se coronó en los sesentas, el monarca era el equipo que hiciera más puntos al término de la campaña. Repitió en el trono cinco años después, donde le tocó jugar todavía algunos partidos en la temporada 70-71, campaña en la que se instituyeron las liguillas. Fue así monarca en ambos sistemas de competencias. “Como fue la primera vez que había una liguilla, nos disgustó mucho el hecho de tener que jugar dos partidos más, puesto que ya habíamos terminado con más puntos que nadie. Ya no la queríamos jugar, ya nos sentíamos campeones, pero teníamos que hacerlo, eran las nuevas reglas; Cañedo nos lo fue a explicar, y ni modo; lo bueno fue que ganamos”, afirmó tiempo después. Jugó durante trece largos años, siempre a un gran nivel, siempre en el primer equipo y salvo al final, siempre titular. Incluso llegó a ser seleccionado nacional y únicamente se puso nuestro uniforme. Un crack, dentro y fuera de la cancha. Murió el 18 de marzo de 2015.

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Querido, amado, respetado siempre por sus compañeros, Vinicio Bravo Fentanes nació el 15 de noviembre de 1957 en México, Distrito Federal. Surgió de las fuerzas básicas americanistas, cuando en el año de 1972 se fue a probar y se quedó. Tuvo todo el proceso desde juveniles, reserva especial, reserva profesional hasta debutar en el primer equipo, primeramente en el torneo de “Nuevos Valores 1978”, certamen donde los equipos tenían la obligación de alinear a cinco novatos y que se disputó después de la Copa del Mundo de Argentina 78’, previo a la campaña 78-79, en la cual oficialmente, ya con únicamente jugadores de Primera División tuvo su debut oficial. Fue ante el Tampico en el estadio Azteca el 1 de septiembre de 1978, partido que nuestros Cremas ganaron 2-1. Esa noche, el entrenador Raúl Cárdenas lo hizo jugar ante una lesión de Alfredo Tena por quien entró de cambio al minuto 25. “Suerte, chavo” le dijo el director técnico azulcrema. Previamente el propio “Güero” Cárdenas lo había definido en sus palabras: “Otras aptitudes de Vinicio, aparte de su firmeza y su entrega, su dureza y su eficacia, es su iniciativa para irse al ataque”. Ya durante el juego, cuando un rival de la Jaiba Brava le dio una cachetada, Vinicio se puso a llorar. Así era sensible y entregado. Comúnmente lateral izquierdo, jugó como defensa central algunas veces, pero su labor por el costado del terreno de juego lo llevo a la Selección Nacional. Jugó con el América hasta el torneo México 86’, saliendo Tricampeón de Liga en 83-84, 84-85 y Prode 85. Muchas veces capitán águila, era de los líderes del vestuario, donde había verdaderos “pesos pesados” como el propio Tena, Mario Trejo, Cristóbal Ortega, Javier Aguirre y Carlos de los Cobos entre otros. Fue un gran jugador, con mucha clase y técnica, pero indudablemente lo que más se recuerda de él es su infinito amor a los colores y su lealtad y compañerismo, no solo a los futbolistas americanistas, sino a los rivales también.


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La historia de Miguel Arturo Layún Prado es una enseñanza y está para enmarcarse. Nació en Córdoba, Veracruz, el 25 de junio de 1988. Llegó al América procedente del Atalanta de la Serie A de Italia para el torneo Bicentenario 2010. No tuvo un debut afortunado en el torneo Interliga 2010 cuando se enfrentó a los Estudiantes Tecos en la jornada tres, en un partido que terminó empatado a tres goles y donde fue substituido. Ya en el campeonato de Liga, en la jornada dos, debutó oficialmente, jugando seis minutos ante Monarcas Morelia. Desde su primera aparición se notó que le iba a tomar tiempo entrar en ritmo y hacerse de un puesto como titular, cosa que sucedió, pero cuando Miguel Herrera tomó las riendas del equipo en el año 2012, empezó a jugar con mayor regularidad de lo que lo había hecho con Jesús Ramírez, Manuel Lapuente, Carlos Reinoso y Alfredo Tena, sus anteriores entrenadores, con los cuales normalmente tuvo actuaciones de regulares a malas, al grado de llegar a ganarse el repudio de la gente quien lo hizo famoso con la célebre frase “#TodoesculpadeLayún”. Aquí es donde entra lo grandioso del asunto, ya que gracias a su temperamento y a sus ganas de triunfar fue subiendo su nivel de juego poco a poco, no le dio importancia a los insultos de la gente y en cambio, eso pareció que le dio mayor fuerza para destacar, como si se tratara de su vitamina. La noche que cambio su vida fue cuando nuestro equipo se coronó en el Torneo Clausura 2013, ya que anotó el penal decisivo en la antológica final contra Cruz Azul. En sus pies estaba la absoluta responsabilidad del título y la gloria o el fracaso y el hundimiento personal. Luego de este episodio, se consolidó como titular, llegó a la Selección Nacional y fue mundialista en la Copa del Mundo de Brasil 2014. Los éxitos continuaron, fue nombrado capitán de las Águilas y jugando a veces en el medio campo, a veces en su lateral, alzó el trofeo de Campeón del Torneo Apertura 2014 donde anotó varios goles, entre ellos cuatro en un solo partido, ante el Santos Laguna en el estadio Corona de Torreón. Posteriormente partió de nuevo al viejo continente, convertido ya en un referente no solo americanista, sino nacional.

 

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Cesilio de los Santos que es como correctamente se escribe su nombre, fue de los pocos laterales extranjeros en llegar al Club América. Llegó procedente del Club Atlético Bella Vista de la ciudad de Montevideo, de su natal Uruguay, donde el 12 de mayo de 1965 vio su primera luz, justo en la ciudad de Ribera. Vino para la campaña 88-89, cuando las Águilas acababan de ser campeones y cuando el equipo tenía un gran lateral izquierdo, el famoso “Cuchillo” Herrera. Pero hubo un cambio entre Necaxa y nuestro equipo, los Rayos nos dieron a Juanito Hernández, lateral derecho, mientras que nosotros le cedimos al pintoresco Efraín. De manera que el puesto de lateral izquierdo quedó momentáneamente acéfalo por lo que Panchito Hernández viajó a Sudamérica y trajo consigo a este seleccionado uruguayo, que podía jugar por ambos perfiles, siendo el lado izquierdo donde continuamente lo hizo. Antes de debutar en la Liga, ante el Cobras de Ciudad Juárez en aquél empate sin goles en la fecha uno en el Azteca, había participado ya en la Copa México, frente a los Pumas de la Universidad Nacional, duelo en que jugó por primera vez en México, cotejo que ganamos por la mínima diferencia. Pocos imaginaron que el uruguayo resultaría un jugadorazo, con técnica, solvencia, liderazgo y claridad; muy rápido hizo olvidar a Herrera. Resultó una gran figura y fue campeón en todo lo que jugó: Liga, Campeón de Campeones, Concacaf y Copa Interamericana. Continuó siendo seleccionado por su país hasta el año de 1993. “Entrar a la cancha, ganar y salir campeón siempre es la única misión que tenemos mis compañeros y yo, pues no hay otra historia en el América más que salir campeón” dijo en alguna entrevista una vez. Jugó en nuestro equipo hasta la temporada 93-94, en que fue vendido a los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Todavía más adelante, en el 2001 jugó un partido de Pre-Pre Libertadores contra el Altas, a invitación del entonces técnico y gran amigo Alfredo Tena. Años después, con el mismo “Capitán Furia” y luego con Carlos Reinoso, formó parte del Cuerpo Técnico azulcrema. En conclusión, Cesilio siempre ha tenido que ver con el América, su equipo del alma en México.

 

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Hijo del gran Luis Pérez y hermano de José Luis, Carlos y Rodolfo, todos ellos futbolistas, el famosísimo “Pichojos”, Mario Pérez Guadarrama, que nació el 30 de diciembre de 1946 en México Distrito Federal, fue un extraordinario jugador que llegó a nuestro equipo procedente del Necaxa, para la temporada 69-70, en una transacción que rompió el mercado en su momento, ya que se trataba del mejor lateral izquierdo de aquellos tiempos. Siempre fue un adelantado a su época, ya que se agregaba al ataque de manera constante, eficaz y alegre, además de ser un marcador firme y duro. Debutó el 15 de junio de 1969 jugando contra el Cruz Azul, en el estadio 10 de diciembre, durante la fecha 2, cotejo que terminó empatado a dos tantos. Fue titular indiscutible los nueve años que defendió los colores azulcremas. Disputó en total 303 duelos contando todas las competencias oficiales. Anotó 3 goles y fue expulsado 8 veces. Su último encuentro fue el 11 de mayo de 1978, en los cuartos de final del torneo de Liga 77-78 contra el Tampico, en el estadio Tamaulipas, y que curiosamente, terminó como acabó el juego de su debut: empatado a dos. Uno de sus grandes logros fue haber sido partícipe de la Selección Nacional en la Copa del Mundo de México 70´, disputando los cuatro cotejos que el ‘TRI’ enfrentó en ese Mundial, y haciéndolo de manera brillante, significativa. Se coronó como bicampeón de Liga en 70-71 y 75-76, ésta última ya como capitán del equipo. Además, ganó el torneo de Copa 73-74, el Campeón de Campeones 75-76, la Concacaf 1977; fue parte del plantel que en 1978 obtuvo la Copa Interamericana al derrotar al Boca Juniors, pero no pudo jugar por una lesión. Un emblema del americanismo, admirado por todos sus compañeros, respetado por ellos mismos y los rivales. Es considerado como uno de los mejores laterales izquierdos en la historia del Club América, por su liderazgo, inteligencia, técnica, entrega y amor a los colores.

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Otros grandes laterales izquierdos que han sido parte de nuestro equipo son Efraín “Cuchillo” Herrera, Jesús “Palillo” Martínez, Mario Ochoa, Guillermo Naranjo, Felipe “Tigre” Gómez, Alejandro “Titino” Martínez, Edson Astivia, Oscar “Kevin” Rojas, Ismael “Mayelo” Rodriguez, Víctor Santibáñez, Mario “Potrillo” Gutiérrez y Javier Loya entre otros, ¡ellos también están en nuestro grato recuerdo!

 

En nuestra siguiente entrega, recordaremos a los medios de contención. Mientras tanto, que siga rodando el balón… hasta la próxima.

 

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