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Comunicados   |   18 agosto, 2016

Cinco grandes entrenadores

El Túnel del Tiempo Americanista

Por Héctor R. Hernández, Historiador Oficial Club América. (@realidadamerica)

Mis queridos amigos americanistas, estamos terminando ya con todas las posiciones del equipo de futbol. El entrenador o director técnico es la persona encargada de la dirección, instrucción y entrenamiento del conjunto. Tiene además, el deber de escoger las estrategias que sus futbolistas deberán desarrollar en campo de juego, a fin de explotar sus virtudes y cuidar sus defectos.

Ha llegado el momento de hablar de los jefes del banquillo en el Álbum de Oro Americanista. Al grano pues. Por las mismas razones que en entregas anteriores, solo podré explayarme en cinco de ellos, no sin dejar de hablar de tantos excelentes y redituables entrenadores emblemáticos, que nos comandaron y nos regalaron títulos.

 

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Carlos Enzo Reinoso Valdenegro nació en Santiago de Chile, el 7 de marzo de 1945. Dirigió al equipo en tres oportunidades. Primeramente de 1981 a 1984 cuando llegó contratado en substitución de José Antonio Roca, posteriormente en 1998 cuando suplió a Carlos Kiese y luego en 2011 cuando fue al relevo de Manuel Lapuente. La historia como entrenador de quien fue el mejor jugador en la vida del Club América, fue muy peculiar.

Así como de la noche a la mañana dejó de ser futbolista azulcrema allá en 1979, de la misma manera, siendo mediocampista de los Coyotes de Neza en la temporada 80-81 -faltando cinco juegos para el final de dicha campaña-, se convirtió en nuestro Director Técnico, accediendo a las peticiones que don Emilio Azcárraga Milmo y don Guillermo Cañedo de la Bárcena le hicieron, debido a la crisis que nuestros Cremas atravesaban en ese torneo. Para la siguiente campaña, personalmente fue a buscar refuerzos a Sudamérica y regresó con grandes cracks, contando así con un plantel espectacular, tal como era su filosofía de juego. Y ello, lo plasmó en la cancha, con lo que consiguió tener la mejor temporada en la historia del futbol mexicano de cualquier equipo, al hacer la cantidad de 61 puntos en la Liga 82-83, cuando “ese América” rompió todos los récords y paradigmas posibles. Tristemente no pudo culminar esa campaña con el título pero si lo hizo para la siguiente oportunidad, en la 83-84, cuando jugando de manera más serena pero igual de maravillosa, derrotamos a las Chivas Rayadas del Guadalajara, en la llamada ‘Final del Siglo’. Tuvo que salir por cuestiones médicas a medados de la 84-85, pero colaboró para el nuevo título águila de ese mismo certamen. Tuvo dos etapas más adelante en torneos cortos, siendo el primer entrenador americanista en participar en una Copa Libertadores.

Su primer partido fue el 13 de junio de 1981 en la Jornada 34 del Torneo de Liga 80-81 cuando empatamos 1-1 con los Cuereros del Unión de Curtidores en el estadio Azteca. Su último partido fue el 17 de septiembre de 2011 en la Jornada 11 del Torneo de Liga Apertura 2011 cuando perdimos 3-5 con los Jaguares de Chiapas en el estadio Víctor Manuel Reyna. Disputó 242 juegos oficiales, ganó 118 y tuvo una efectividad en puntos del 59,89%.

 

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Miguel Ángel López Elhall nació en Córdoba, Argentina el 1 de marzo de 1942. Dirigió al equipo en dos oportunidades. Primeramente de 1984 a 1987 cuando llegó contratado en substitución de Carlos Reinoso y posteriormente de 1992 a 1994 cuando suplió a Paulo Roberto Falcao. Cuando recién llegó, la afición estaba en shock debido a que había tenido que salir el “Maestro” Reinoso debido a una enfermedad y él nos había llevado a la conquista del título en el pasado inmediato, jugando de una manera espectacular. Así que al principio le costó al “Zurdo” –que había dirigido al Rosario Central anteriormente- debido a que su sistema de juego era totalmente opuesto al de su antecesor. Pero el tiempo, el futbol práctico y la perseverancia lo llevaron a obtener excelentes resultados, saliendo campeón de Liga en 84-85 batiendo de manera brillante a los favoritos Pumas de la Universidad Nacional, Prode 85 cuando tuvieron esa épica remontada de cuatro goles ante el Tampico Madero, y en su segunda etapa, cuando regresó como ‘bombero’ para la campaña 92-93, obteniendo el título de Concacaf contra el Alajuelense con aquél gol de Hugo Sánchez Márquez. Nunca fue espectacular pero siempre fue eficaz, y eso lo llevó a la cima de los mejores entrenadores en la historia de nuestro club.

Su primer partido fue el 3 de febrero de 1985 en la Jornada 25 del Torneo de Liga 84-85 cuando ganamos 3-2 a los Electricistas Necaxa en el estadio Azteca. Su último partido fue el 23 de abril de 1994 en Semifinales, vuelta del Torneo de Liga 93-94 cuando ganamos 2-1 a los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara en el estadio Tres de Marzo. Disputó 176 juegos, ganó 78 y tuvo una efectividad en puntos del 62,50%.

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José Antonio Roca García nació en México, Distrito Federal el 24 de mayo de 1928. Dirigió al equipo en dos oportunidades. Primeramente de 1971 a 1975 cuando llego contratado en substitución de Luis Grill y posteriormente de 1979 a 1981 cuando suplió a Raúl Cárdenas. Tras acabar su ciclo como futbolista en 1969, él tenía un puesto administrativo en la Federación Mexicana de Fútbol y fue don Guillermo Cañedo de la Bárcena quien lo llevó a la dirección técnica del América. Ese cambio fue una riesgosa apuesta que el presidente americanista ganó, porque había traído al club a una persona que además de maravilloso ser humano, sabía su negocio y tenía la picardía que le hacía al Club América y al mismo futbol mexicano. Adelantado a la época, se la pasaba en la banca hablando y ordenándoles cosas a sus dirigidos. Hablaba mucho con la prensa y era mediático. No había semana, que no hiciera alguna declaración atrevida, situación que hizo que los americanistas se volvieran más americanistas y que los antiamericanistas nos odiaran más. “Hay que estar en el negocio”; “el burro tocó la flauta”; “los enanos no crecen”; “frente al Guadalajara, antes de perder, hay que morirse” solo fueron algunos de sus famosos comentarios, con tan buena suerte que al principio de su aventura americanista, cada que abría la boca, el América ganaba, pero al final del ciclo, cada que decía algo, nos esperaba una derrota. Pero derrota al fin y al cabo, aderezada con la sal y la pimienta, que solo él sabía… y podía. Le tocó salir después de haber sido Campeón de Liga en 70-71, Subcampeón de Liga en 71-72, Campeón de Copa en 73-74 y disputado el juego por el Campeón de Campeones tanto en 70-71 como 73-74. Hubo una segunda parte más adelante, que fue igual de brillante, sin título de por medio, pero con un récord de puntos y un superliderato a cuesta en 79-80. No sé si sea él más grande americanista que haya existido, pero si es uno de los más significativos; de una cosa no hay la menor duda, es el “antichiva” número uno.                                                                           

Su primer partido fue el 17 de enero de 1971 en la Jornada 8 del Torneo de Liga 70-71 cuando perdimos 0-1 con los Electricistas del Necaxa en el estadio Azteca. Su último partido fue el 7 de junio de 1981 en la Jornada 33 del Torneo de Liga 80-81 cuando perdimos 2-3 con la Pandilla del Monterrey en el estadio Azteca. Disputó 279 juegos, ganó 134 y tuvo una efectividad en puntos del 63.26 %. Murió el 4 de mayo de 2007.

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Raúl Cárdenas de la Vega nació en México, Distrito Federal el 30 de octubre de 1928 y llegó contratado por los Canarios para la campaña 75-76 en substitución de José Antonio Roca. Al terminar la temporada 74-75, en la cual cumplimos tres años sin calificar a la Liguilla, la directiva azulcrema tenía la última esperanza para que Roca siguiera: que ganáramos la Copa, en donde estábamos en el Round Robin final. Pero no fue así, y la gente de pantalón largo del equipo dio un golpe mediático al llevar al mando Milloneta a quien había sido nuestro máximo rival en los últimos años. La amistad que tenían Panchito Hernández y Guillermo Cañedo de la Bárcena con el “Güero” Cárdenas, hizo que pese al reclamo de la afición, que se sintió ofendida al ver al ex DT del Cruz Azul, -que en esas épocas nos había dominado- ahora en el banquillo de nuestro conjunto. Tan arraigado a los colores azules, que en el primer duelo entre Cementeros y Cremas que le toco dirigir, celebró un gol anotado por la Máquina, al olvidarse que ya estaba en el otro lado. Pero eso fue anecdótico al hacer el recuento de los éxitos que logró en esos cuatros esplendorosos años como americanista. Campeón de Liga 75-76, Campeón de Campeones esa misma campaña, campeón de Concacaf 1978 y Campeón de la Copa Interamericana 1978. Además fue Subcampeón de Copa 75-75, Superlíder 75-76 y 77-78, así como segundo lugar 76-77. Números impresionantes, así como la manera en que sus equipos jugaban, repletos de cracks, de líderes y de figuras que siempre fueron aplicados y obedientes al sistema y la filosofía de su entrenador.

Su primer partido fue el 4 de septiembre de 1975 en la Jornada 1 del Torneo de Copa 75-76 cuando ganamos 3-1 a los Cachorros del Atlético Potosino en el estadio Azteca. Su último partido fue el 9 de marzo de 1979 en la Jornada 27 del Torneo de Liga 78-79 cuando perdimos 0-3 con los Pumas de la Universidad Nacional en el estadio Azteca. Disputó 179 juegos, ganó 93 y tuvo una efectividad en puntos del 66.20 %. Murió el 26 de marzo de 2016.

 

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Jorge Vieira Silva nació en Rio de Janeiro, Brasil el 18 de julio de 1934 y llegó contratado por el América para la campaña 87-88 en substitución de Vicente Cayetano Rodríguez. Era urgente un cambio de mando en el banquillo águila debido a los pésimos resultados que el entrenador argentino en turno ofrecía. Así es que el poco mediático y menos conocido en México Viera, que había asumido la dirección técnica de la selección nacional de Irak -logrando la histórica clasificación a la Copa del Mundo México 1986- llegó al América. Y como si trajera con él una varita mágica, los excelentes resultados llegaron, ¡uno, dos, tres años seguidos! Los futbolistas demostraron una solidaridad impresionante con el brasileño y eso fue de la mano, con la contundencia y rentabilidad de su juego. Jorge Vieira es el único entrenador en la historia del América en haber podido ganar dos torneos largos de Liga. Ese detalle, además del resto de sus éxitos, lo colocan en lo más alto del olimpo. Ganó dos Ligas, en 87-88 y 88-89 y dos Campeón de Campeones esos mismos años. Pudo haber tenido la oportunidad de ganar su tercera Liga consecutiva si es que el árbitro José Antonio Garza y Ochoa no hubiera marcado un penal inexistente en las semifinales del torneo 89-90 ante los Leones Negros de la U. de Guadalajara, lo que nos privó de jugar una nueva final, cuando habíamos sido los superlíderes. Resumido así de fácil: Jorge Viera dirigió al América tres temporadas, en dos fuimos campeones y además dos veces salimos líderes generales.

Su primer partido fue el 15 de noviembre de 1987 en la Jornada 11 del Torneo de Liga 87-88 cuando ganamos 4-1 a los Ates del Atlético Morelia en el estadio Azteca. Su último partido fue el 16 de mayo de 1990 en Semifinales, vuelta del Torneo de Liga 89-90 cuando ganamos 2-1 a los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara en el estadio Azteca. Disputó 141 juegos, ganó 74 y tuvo una efectividad en puntos del 67.02 %. Murió el 24 de julio de 2012.

 

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No dejaré de mencionar a los maravillosos entrenadores que nos dieron el resto de nuestros títulos oficiales y a algunos más que no pudieron ganar un campeonato, pero dejaron un legado importante. Empecemos con Rafael Garza Gutiérrez “Récord” y sus tres títulos inolvidables, dos de Liga (24-25, y 25-26 siendo jugador también) así como la Copa 37-38, Octavio “La Pulga” Vial con sus tres conquistas en los años cincuenta, dos Copas (53-54 y 54-55), así como el Campeón de Campeones de esa misma 54-55, Percy Clifford y sus dos títulos de Liga en 26-27 y 27-28, con lo que completamos el Tetracampeonato en los años veinte, Manuel Lapuente y su campeonato de Liga en el Verano 2002, que nos regresó al mapa de títulos de Liga luego de trece años, más su conquista en la Concacaf 2006, Mario “El Capello” Carrillo y su bien ganado título de Liga en el Verano 2005, lo que nos dio derecho a jugar y ganar el Campeón de Campeones 2004-2005 bajo su misma tutela, Carlos “El Tanque” Miloc y su maravilloso relevo que nos llevó a conquistar la Concacaf en 1991, así como la Copa Interamericana ese mismo año, Alejandro “Conejo” Scopelli y su valiosa experiencia con lo que conquistamos las Copas en 63-64 y 64-65, así como la parte que le corresponde en la Liga 65-66, Miguel “Piojo” Herrera y su noche mágica, con festejos para la posteridad en el Clausura 2013, Antonio “Turco” Mohamed y su título con superliderato incluido en el Apertura 2014, Roberto Scarone y cómo llegó a sellar el campeonato en 65-66, Alfio “Coco” Basile y su bien ganada Copa de Gigantes de Concacaf en 2001, Vicente Cayetano Rodríguez a quién únicamente le agradezco su título de Concacaf en 1987, ya que salió por la puerta de atrás, Gustavo Matosas y su espectacular manera en que ganó la Concacaf en 2014-2015, Fernando Marcos y su inolvidable manera de crear polémica y a que gracias a él, con su famosa frase de que “a Guadalajara venimos a ganar siempre, y ahora la Larga Distancia a esta ciudad se marca 2-0, 2-0, 2-0”, nació el Clásico de Clásicos, Ignacio “Nacho” Trelles y sus importantes subcampeonatos en las muy trascendentales temporadas de Liga 61-62 y 63-64, José “El Moche” Moncebáez y su importante labor en el torneo 65-66, del cual también él se pude colgar la medalla de campeón, Leo Beenhakker y sus abejas africanas que revolucionaron el futbol mexicano en la Liga 94-95, y hasta al actual Ignacio Ambriz por haber obtenido el título de Concacaf 2015-2016. Gracias infinitas a todos ellos, además de los cinco de arriba; gracias por esos momentos que yo como americanista, recuerdo, vivo y atesoro. Gracias porque cada victoria americanista, es oxígeno, vida y alegría en nosotros los aficionados y la labor de ustedes en esos triunfos fue fundamental.

 

En nuestra siguiente entrega, haremos un recuento de cada una de las posiciones, con lo que sacaremos nuestro “once ideal”. Mientras tanto, que siga rodando el balón… hasta la próxima.

 

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