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TunelDelTiempo
Aficionados Columna   |   29 febrero, 2016

Los máximos ídolos americanistas de todos los tiempos

El Túnel del Tiempo Americanista

TunelDelTiempo

 

Por Héctor R. Hernández, Historiador Oficial Club América.

 Queridos hermanos azulcremas, ahora que Cuauhtémoc Blanco jugará una vez más con nuestras Águilas, surgió el tema en varios lados, sobre si es el máximo ídolo del Americanismo, y he leído cualquier cantidad de opiniones al respecto. Bien, aquí les pongo la mía.
Dícese en el diccionario de la Real Academia Española respecto a la palabra ÍDOLO: 1.Figura o imagen que representa a un ser sobrenatural y al que se adora y se rinde culto como si fuera la divinidad misma. 2. Persona o cosa por la que se siente un amor o admiración excesivo.

Hablando coloquialmente un ídolo es aquella persona que por su forma de ser y sus logros hace que la gente se identifique con él. Nuestro Club América ha tenido infinidad de grandes jugadores, pero para ser un ídolo no solo se necesita ser un maravilloso y rentable futbolista. El ídolo por sus determinadas características hace sentir orgulloso al aficionado, porque viste y represente la camiseta de ‘su equipo’ y es el mismo fan quien distingue a los ídolos sobre el resto de los futbolistas.

Vamos al grano, en la época romántica, allá en los años veinte, nuestro gran arquero Nacho de la Garza, tetracampeón de 1924 a 1928 fue el jugador más idolatrado por la exigente y aristócrata fanaticada, siempre aclamado y vitoreado. En su despedida como futbolista fue sacado en hombros por la gente.foto-1-idolos-americanistas

 

Hablando de la era moderna, debido a que los resultados deportivos no fueron los mejores en algún tiempo, no fue sino hasta mediados de los años sesenta cuando la afición americanistas se identificó con un jugador; fue con el bahiano José Alves ‘Zague’, que resultó campeón goleador en 65-66, además de haber conquistado títulos de Liga y Copa. En esa década, volvieron los trofeos a las vitrinas azulcremas y el brasileño se erigió como la figura a seguir.foto-2-idolos-americanistas

 

Pero a partir de los años setentas, el americanismo conocería en grado superlativo lo que un auténtico ídolo representa. Llegaron al equipo Enrique Borja y al poco tiempo Carlos Reinoso, y lo hicieron acompañados de excelentes resultados deportivos por lo cual la gente se identificó con ambos; fue tal el amor de la afición por este par de jugadores que se volvieron tan mediáticos, como excelentes futbolistas.

Ganaron todo, Liga, Copa, Campeón de Campeones y su simple presencia fue sinónimo de estadios llenos. Inclusive Borja fue tricampeón de goleo, en gran medida gracias a los pases de Reinoso. Fue tal el ‘boom’ de ambos jugadores en esa época, que cada uno sacó una historieta animada, pusieron negocios y participaban en programas de moda en la televisión mexicana.

 

Verdaderamente amados, idolatrados, hubo una diferencia en ellos: al ‘Cyrano’, lo adoraba toda la gente, aficionados de cualquier equipo, no solo del Club América. Era el goleador y figura de la Selección de México, siempre carismático, siempre caballero. Borja no solo era “él ídolo americanista”, era “él ídolo nacional”. Por su parte al ‘Gran Chaparral’ la fanaticada Milloneta lo idolatraba. Siempre fue imán de taquilla en otros estadios, la gente de los equipos rivales lo hostigaba al considerarlo el villano de la película. Y con justa razón, ya que la envidia les corroía puesto que el chileno fue por varios años nombrado como el mejor jugador de todo el futbol mexicano. Así fue que con este par, el América se parara donde se parara, rompería todos los protocolos y volvería loca a las personas. foto-3-idolos-americanistas

 

Cuando dejaron al equipo, lo hicieron en circunstancias diferentes, pero tuvieron un premio significativo. Borja se retiró, en un partido oficial, donde solo jugó ese duelo en la temporada, enfrentándose a su ex equipo, la Universidad Nacional, los Pumas. Como era de esperarse, el Azteca lució atiborrado y Enrique una vez más hizo delirar a la gente, que incluso lloró de alegría. Anotó dos goles, y se retiró escuchando el grito que se hizo costumbre por años y años en cualquier estadio de México: ‘Borja, Borja, Borja’, que era como lo aclamaba el respetable. foto-4-idolos-americanistas

 

Por su parte Reinoso, que se retiró de un día para otro, fue objeto de un homenaje cuando los Cremas enfrentaron a los Coyotes Neza en la temporada 79-80 y su número 8 fue retirado del equipo, por algunos años.

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Al salir ellos del América, con el paso del tiempo llegaron tres maravillosos extranjeros de enorme calidad, que con brillantísimo futbol, empezaron rápidamente a ser queridos por los aficionados: Héctor Miguel Zelada, Alberto Daniel Brailovsky y Antonio Carlos Santos. Un portento de arquero y un par de cracks exquisitos con el balón, los tres muy extrovertidos, líderes y figuras.foto-6-idolos-americanistas

 

Ellos tres, sumados a la tercia de símbolos americanistas mexicanos, Alfredo Tena, Cristóbal Ortega y Luis Roberto Alves ‘Zaguinho’, se metieron al corazón de la gente de una manera muy especial y significativa por sus extraordinarias actuaciones y amor a la camiseta, en una década, la de los ochentas, donde nuestro equipo lo ganó todo.

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Pero ni todo el cariño junto de la gente por estos seis iconos azulcremas, se compara con la manera en que esta venera, a Cuauhtémoc Blanco, el último gran ídolo americanista. Tenía y sigue teniendo todo lo que la afición azulcrema quiere, desea, admira e identifica. De extracción humilde, el ‘Temo’ es irreverente, solidario, polémico, acostumbrado a tener éxito bajo presión, impetuoso y voluntario; es mexicano y como colofón, surgió de fuerzas básicas, algo que lo apega mucho más al club. Amado por nosotros y odiado por la afición rival cuando se ponía el uniforme americanista. Adorado por toda la gente cuando usaba la casaca del TRI, con quien jugó tres Copas del Mundo.

 

A comparación del resto de ídolos y símbolos americanistas, Cuauhtémoc fue un caso a la inversa, colectivamente ganó menos títulos que los demás, ya que le tocaron épocas de vacas flacas. Pero en todo ese tiempo, jamás desentonó y fue quien se echó al hombro siempre al equipo. Controvertido y polémico salió cuatro veces del América por diferentes razones y siempre que regresó, volvió siendo mejor. Y por supuesto, siempre volvió siendo más querido.

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Son, cronológicamente, Enrique Borja, Carlos Reinoso y Cuauhtémoc Blanco, los tres máximos ídolos que el americanismo conoce. Borja, el mexicano adquirido a otro club. Reinoso, el extranjero que adoptó México. Blanco, el mexicano jugador de fuerzas básicas. Carismáticos, apasionados, queridos. No nacieron únicamente para jugar futbol. Lo hicieron para ser seguidos, admirados y para arrastrar multitudes. Algo que no cualquier excelente futbolista puede hacer. Con ese don se nace. Y así nacieron ellos tres.foto-9-idolos-americanistas

 

Que siga rodando el balón… hasta la próxima.

 

No olviden seguir escribiéndome sus inquietudes y solicitudes, y con mucho gusto las tocaremos en su momento.

 

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